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Un dúplex entre la Universidad y la Catedral de Alcalá de Henares, para vivir en familia.
Esta familia encontró el lugar para empezar de nuevo en la ciudad. Venían de las afueras, de una casa mucho más grande, y buscaban algo distinto, que cada una de sus tres hijas tuviera su espacio propio y que hubiera un lugar donde encontrarse todos, con los dos perros incluidos.
El dúplex organiza la vida en dos niveles, arriba la terraza, abajo todas las estancias. La decisión que marca el proyecto está en la distribución de la planta baja, donde la cocina ocupa el lugar que normalmente tendría el salón y se convierte en el eje central del proyecto. La madera de roble natural recorre tocadores, baños y vestidores. Los baños comparten los mismos colores y modelos de alicatado, pero cada uno los combina en un formato y una colocación distintos, así guardan una armonía entre ellos sin repetirse.
Hoy cada una tiene su espacio propio, y la cocina es el punto donde todos se encuentran.




El mobiliario y la iluminación están hechos a medida en toda la casa. Las estanterías del salón son de obra, pintadas en el mismo tono que el resto de la vivienda, y el proyecto de iluminación se pensó para integrarse en el diseño, con piezas realizadas de forma artesanal en arcilla.
El suelo en el interior es un porcelánico con textura de baldosa de barro antigua que cambia su despiece en cada estancia. En la terraza utilizamos un suelo técnico con acabado de madera de roble.










La terraza se pensó en dos alturas, una parte elevada para las vistas entre la Universidad y la Catedral, y una zona baja más resguardada, con una pequeña cocina en el mismo tono beige que el resto de la casa. Otro punto de encuentro, esta vez al aire libre.



Fotografías: Mel Sesser











