Limón

Una buhardilla en Malasaña, llena de color, para volver a Madrid.
Nuestras clientas volvían a Madrid después de años viviendo en Reino Unido. Buscaban una buhardilla en Malasaña para instalarse junto a sus dos gatos y su colección de libros, en un espacio que hasta entonces desaprovechaba buena parte de su superficie bajo cubierta.

El punto de partida fue un mueble de carpintería a medida que recorre la vivienda de punta a punta, pensado para estar presente desde cualquier rincón como columna vertebral del proyecto. En verde menta, ese mueble cambia de función según la estancia que atraviesa. En el salón, donde se eliminó un baño para ganar amplitud e integrar la cocina, se convierte en estantería para la colección de libros, almacenaje y zona de lavandería. En el despacho esconde una cama abatible que desaparece cuando no hace falta, y sube hasta un altillo donde los gatos encuentran su propio lugar frente a las vistas de Malasaña. En la habitación principal se transforma en vestidor con espacio de sobra para todo lo que antes no cabía.



















El baño juega con un rosa pálido que conversa con el verde del resto de la casa, sobre porcelánico en distintos formatos y hornacinas con luz propia. El lavabo, diseñado por el estudio, combina un tótem con un mueble de almacenaje integrado. El roble natural en los suelos y la pintura ecológica en las paredes dejan que el color sea quien hable: piezas de HAY, Louis Poulsen, Muuto, New Works, Kriptonite y Polc conviven sobre esa base cálida y neutra.



La iluminación se trabajó como un proyecto propio, pensado espacio por espacio. Focos regulables resuelven la inclinación de la buhardilla, bañadores de luz marcan el recorrido y piezas decorativas se seleccionaron para cada rincón de la casa.



Fotografías: Mel Sesser
Estilismo: Paseo











